Acá en lo oscurito

El jueves 29 de diciembre de 2016 en Bandini se llevó a cabo la presentación de este blog, donde pudimos escuchar a Edgar Yepez leer un fragmento de “Tlalnepantla” y “La nueva hora del Coco” en voz de Haydeé Salmones; además de tener el honor de que Manuel Illanes, poeta, editor e investigador chileno, hiciera algunos comentarios bastante interesantes de la antología y de los textos que la integran. El texto que se presenta a continuación es lo que a grandes rasgos Manuel comentó aquel día. Hemos decidido publicarlo aquí a manera de agradecimiento y para que quienes no pudieron asistir se enteren de qué es lo que platicamos aquella noche a la que le siguieron las cervezas y los ritmos tropicales.

15747626_10210211978114496_3774413811196855358_n

*

Zona de catástrofe 

 

Por Manuel Illanes

 

Oscuro entre nosotros es un blog que reúne el trabajo de autores del Estado de México: Haydeé Salmones, Demian Marin, Lizbeth Zavala, Edgar Yepez, Mónica Perea, Joaquín Guillén Márquez, Francisco de la Rosa y Patricia Arredondo, cuya edad fluctúa entre los 26 y los 37 años; varios de los cuales ya cuentan con publicaciones, e incluso con premios a nivel nacional. Uno de los principales objetivos planteados por su editora es lograr que éste se convierta en un foro que permita la discusión en torno a muchos de los problemas que aquejan a los residentes del Edomex, que van desde los asaltos en los camiones que se dirigen hacia la Ciudad de México hasta situaciones más dramáticas como lo son la violación, el secuestro y la desaparición de cientos de mujeres en el territorio del Estado.

Los textos publicados: “La nueva hora del Coco”, “Oscuro entre nosotros”, El Lugar de los cuatro barrios”, “Tlalnepantla”, “A casa de mis padres”, “Vista previa”, “La Casa” y “La nueva Ciudad Juárez”, transitan entre el cuento y la crónica, e incorporan en su construcción elementos de tipo ensayístico; y tienen un común denominador: por distintas vías, todos ponen en evidencia el tema de la violencia que se vive en la entidad y hablan acerca de las diferentes manifestaciones de ésta.

Así, a nivel general, la representación del Edomex que establecen los textos coincide en mostrar a éste como un espacio violento y amenazante, un sitio que torna peligrosas incluso las actividades cotidianas que deberían ser más inofensivas, tales como viajar en camión, visitar la casa de la familia, recorrer las calles cercanas al hogar, salir a los parques, etcétera. A la precariedad de las instalaciones y la infraestructura que se describe en los relatos, se aúna también la debilidad institucional y de la oferta sociocultural del lugar, lo que obliga a muchos de los residentes a emigrar hacia la metrópoli.

El territorio del Estado se exhibe como un lugar altamente industrializado y, por ende, muy contaminado, con una geografía que incluye canales de aguas negras, centros hospitalarios abarrotados, zonas arqueológicas desamparadas, colonias de paracaidistas…, espacios que se evidencian principalmente en la crónica de Lizbeth Zavala, “El lugar de los cuatro barrios”.

Los textos buscan establecer símiles que igualen la situación que se vive actualmente en el territorio del Estado con la de una zona de catástrofe.

De igual modo, los autores reunidos en Oscuro entre nosotros insisten en señalar el progresivo arruinamiento del Estado, en relación con una infancia que se sitúa en un plano idílico, tal como ocurre en el cuento de Demián Marín, que da título al blog, donde se nos dice: “Mis recuerdos de niño no coinciden con lo que veo ahora. Tal vez por eso trato de evitar volver allí. Lo mismo ocurre con toda la ciudad: Toluca no es lo que era, conforme avanzo por las calles, mi memoria se ve traicionada por la presencia de edificios desconocidos. Podría decir que me deprime volver a ese lugar, ver cómo se ha estropeado la zona, pero sería demasiado injusto con mis padres”. En tal sentido, los textos buscan establecer símiles que igualen la situación que se vive actualmente en el territorio del Estado con la de una zona de catástrofe.

Lo anterior determina una serie de fenómenos, entre los que tiene un papel fundamental la llamada fronterización del Edomex. Con esto se entiende un proceso de incremento de la violencia y la delincuencia organizada que repite los trágicos acontecimientos vividos en otros espacios del país, en especial, Ciudad Juárez, a la que este término de la fronterización refiere de una u otra manera. Así, Patricia Arredondo, en “La nueva Ciudad Juárez”, introduce la comparación entre lo ocurrido en aquella ciudad durante los noventa y comienzos de los dosmiles y la inseguridad actual que aqueja al Estado de México: en ambos casos, el estatus liminar, la condición de frontera de los territorios —respecto a los Estados Unidos, Ciudad Juárez; frente a la Ciudad de México, el Edomex— facilitan el surgimiento de grupos criminales y la expansión de la violencia y la inseguridad al imponer condiciones de debilitamiento de la autoridad, una ausencia de marcos legales firmes, en suma al tránsito permanente de población.

Sergio González Rodríguez caracteriza este fenómeno en su libro Huesos en el desierto, donde aborda el tema de los feminicidios en Ciudad Juárez. Ahí habla de que:

en una zona fronteriza como Ciudad Juárez, las probabilidades de eso [la violencia] se incrementan ante el flujo migratorio y el nomadismo cultural. El problema principal es la sobrepoblación móvil. Exceso de personas y exceso de desierto: de inermidad […]. Ante la carencia del polo estatal de la ley, no hay ninguna entereza simbólica que ejerza un contrapeso análogo en el cuerpo social, ni como conjunto ni como freno del crimen; en especial cuando se trata de situaciones análogas a las muertas de Juárez: el crimen extremo como forma del horror, del impulso maligno, extraño e inquietante que se ceba en las mujeres. [1]

González Rodríguez también describe otros rasgos de esta condición de frontera, que pueden aplicarse de una u otra manera al Estado de México:

La sociedad juarense de finales del siglo XX hacia el siglo XXI ha vivido el impacto disolutorio de las instituciones tradicionales como un estigma que se ahonda mediante la muerte anónima y de género en el espacio abierto o público. El entorno de ruptura y dispersión tiene su causa, entre otros factores, en el aislamiento secular de estos territorios, en la lejanía del México Central, sobre todo de la capital. Aquella cima de lo ajeno que desde el punto de vista de los norteños merece un sobrenombre irónico: se le llama Chilangolópolis. O admite un apelativo infamante para su gente: los chilangos. Un sinónimo de personas tramposas, ladronas, abusivas. [2]

Respecto al fenómeno de fronterización, Edgar Yepez manifiesta en su relato “Tlalnepantla” la posibilidad de que éste trascienda los límites de México y se expanda por todo el mundo, cuando indica, a propósito de una visita a Europa y de la miseria encontrada en distintas ciudades del continente, lo siguiente:

El africano de ojos hundidos al que le compró un tripié inservible en el puente Sant’Angelo en Roma. La vieja centroeuropea tirada sobre el puente del Rialto, pidiendo limosna, flagrantemente ignorada por tantos turistas aquel día de carnaval en Venecia. El hindú en Viena, frágil como las cosas rotas, que se preparaba para meditar afuera de un Esprit sobre la Mariahilfer Strasse desierta. Miserabilismo europeo, piensa. Y se le aparece, inmediatamente, una pinta saliendo del metro Marcadet de Poissonniers, en el 18, la Petite Afrique de París: “África es el futuro”. Tlalnepantla es el futuro.

Otra constante de los textos remite a la necesidad que enfrentan muchos de los habitantes del Edomex de migrar en busca de mejores oportunidades. Esto se relaciona, en primer lugar, con la precariedad de las instituciones socioculturales —a la que hice mención antes— y se hace patente en la experiencia común aludida por varios autores del traslado a la Ciudad de México por motivos de estudio o trabajo. Para muchos de estos habitantes, la vivencia del viaje en camión establece de inmediato una frontera imaginaria entre la Ciudad de México y el Edomex: el regreso al Estado o el movimiento dentro de él es sentido como una exposición a la violencia que representan los asaltos, la posibilidad latente de secuestros o violaciones, en contraste con la Ciudad, que figura como un ámbito de mayor seguridad y que se verifica de manera destacada en “A casa de mis padres” de Mónica Perea o “La nueva hora del Coco” de Haydeé Salmones.

Esta vivencia del viaje en camión funciona como una metáfora de la experiencia del migrante.

A mi entender, esta vivencia del viaje en camión funciona como una metáfora de la experiencia del migrante, que se observa a escala nacional, puesto que, tanto en uno como en otro caso, aquel que emprende el viaje se encuentra indefenso respecto de los imprevistos que puedan ocurrir en él: el cuento “Vista Previa” de Joaquín Guillén Márquez es el mejor ejemplo de esto. Ahí se relata la historia de tres hermanos: Alejandro, Marco y Rodrigo, dos de los cuales, a corta edad, realizan la travesía desde Los Sauces hasta Estados Unidos. Uno de ellos regresa y el tercero emigra a la Ciudad de México para estudiar. En el relato aparece un fragmento que refleja, desde mi punto de vista, las causas profundas que obligan a muchos mexicanos a migrar:

Dejé Los Sauces muy chico. No tenía ni doce años cuando Alejandro, poco más grande, encontró la manera de irse a Estados Unidos. Me dijo que podía acompañarlo, que seguro nos iría muy bien, que a qué me quedaba. Era fácil que yo me fuera, pero Marco, de siete años, no podía hacerlo. Le dije que sí, que nos fuéramos, que allá podríamos hacer una vida mejor de la que jamás podríamos hacer aquí, y así ayudar a nuestra familia. Era mucha responsabilidad para nuestra edad pero qué puedo decir, así era entonces. Alejandro y yo teníamos que aprender porque no había quien nos enseñara y salir era nuestra única certeza. “Ahí no se llega, se sale”, dicen. Lo supe porque todo mi sueño era no usar zapatos hechos del caucho de las llantas ponchadas que encontraba en la carretera, parecidos a los que usaba Susana cuando la conocí, muy jóvenes los dos, también en Los Sauces.

La condición precaria del migrante se hace dramática en el caso de las mujeres, quienes se enfrentan en el Edomex a un escenario completamente adverso, que se menciona varias veces en los textos. Así, por ejemplo, Mónica Perea señala en “A casa de mis padres”: “Un hombre con concierto privado se me queda mirando durante un atorón de tránsito. Creo que estoy sudando frío, no me gusta su mirada y no recuerdo haberlo visto antes. Me acuerdo de que llevo varios kilómetros dentro del estado con el índice más alto de feminicidios en el país”. Haydeé Salmones hace alusión a lo mismo en “La nueva hora del Coco”: “Las cifras se alimentan de la incertidumbre y la indiferencia: los comunicados oficiales hablan de cientos de desaparecidas en los últimos cinco años; los artículos de nota roja, las asociaciones civiles y las familias, de miles. Niñas y adolescentes de 12 a 19 años; mujeres de 20 a 28 años: siempre hay vacantes”.

La sensación de indefensión, común en todos los relatos, alcanza aquí niveles de horror ante la realidad de las desaparecidas y secuestradas, y de los cadáveres de algunas de éstas que han sido recuperados de los canales de aguas negras. El Estado se torna para las mujeres un espacio de paranoia, suspicacia y pánico.

El sentimiento de terror lleva a la protagonista […] al extremo de querer borrar todos los signos que revelen su condición femenina […], ya que presentarse como mujer significa exponerse automáticamente a una situación de riesgo.

La posibilidad del secuestro se hace evidente en el texto de Salmones y también en “La nueva Ciudad Juárez” donde Patricia se retrotrae a su niñez y habla de la experiencia que tuvo con un hombre que la siguió hasta la puerta de su casa en una camioneta, con la obvia intención de levantarla. El sentimiento de terror lleva a la protagonista de “A casa de mis padres” al extremo de querer borrar todos los signos que revelen su condición femenina, a tratar de parecer un hombre por la vestimenta y la actitud, ya que presentarse como mujer en el Edomex significa exponerse automáticamente a una situación de riesgo:

Hoy no me pongo falda ni vestido. Entre menos llame la atención, mejor. Elijo los pantalones que me quedan nadando y los tenis cómodos pero viejos que tengo para estas ocasiones y que me aseguran un eficaz escape en caso de emergencia. Una repasada del cepillo en el cabello y nada de maquillaje, preferible pasar desapercibida. En la cabeza, una gorra verde de las que regalaron casa por casa —sin ser solicitadas— para apoyar al candidato del sexenio anterior.

A la mujer, por lo que se desprende de los textos, se le considera como un objeto que puede ser tomado y desechado a voluntad: la imagen de los restos de mujeres que son rescatados del Río de los Remedios, exhibida en “La Nueva Hora del Coco”, es una muestra absoluta de ello. No obstante el miedo, el terror que la situación anterior transmite, existe de parte de las mismas mujeres el deseo de rebelarse ante esta realidad ominosa constituida por la violación, la trata de blancas, el mercado de órganos. Haydeé Salmones nos dice: “Pero este lugar también me obligó a sentir ira. A salir a correr. A pelear. A gritar. A enfrentar. A discutir. A nombrar. A escribir. La niña que fui no creía en los terrores infantiles; en la nueva hora del Coco, la mujer que soy se obliga a enfrentarlos”.

Esa voluntad señalada de discutir, de nombrar es también lo que motiva la recopilación de los relatos y crónicas reunidas en Oscuro entre nosotros. Patricia Arredondo indica como uno de los objetivos de éste la posibilidad de causar “una serie de discusiones, más de las que ya han generado desde su concepción [los relatos]”, que permitan pensar no sólo la situación del Edomex sino la del país. Porque toda discusión, toda reflexión permite superar el aislamiento que impone el miedo, buscar una respuesta para enfrentarlo.

Es obvio que la solución a todos los problemas descritos en los relatos y crónicas no podrá hallarse a la brevedad, ni tampoco puede pretenderse que los autores proporcionen las claves precisas para superar la actual situación del Edomex; lo que sí es rescatable y digno de valorar es que existan instancias como la que proporciona Oscuro entre nosotros para reunir experiencias que son comunes a una gran mayoría de personas y discutir acerca de las consecuencias que éstas tienen para la vida colectiva, única forma de alcanzar en el futuro determinaciones que abarquen a la comunidad entera.

Me permito concluir esta breve presentación apelando a las palabras usadas por Sergio González Rodríguez en su ensayo El hombre sin cabeza con relación al miedo y este nombrar que mencionan Haydeé y Patricia:

Observo que la lógica del miedo se ha impuesto en el mundo. ¿Qué hay en el miedo que se vuelve la sustancia de la sociabilidad y el Estado desde que Thomas Hobbes lo estudió cuatro siglos atrás? Conviene interrogarlo de cara a sus transformaciones recientes. Y recordar que nombrar es distinguir. En otras palabras, desprender de lo informe, de lo inasible y, en consecuencia, de lo abrumador y acaso repugnante o siniestro. Señalar algo remite a un ejercicio análogo al acto de nombrar: una marca o índice que parte de un gesto y termina por visualizarse en el aire. Ponerle un nombre a las cosas, o señalarlas en el mundo, reviste un lance estratégico respecto de la fenomenología del miedo y el potencial destructivo/ constructivo de éste. [3]


[1] González Rodríguez, Sergio, Huesos en el desierto, Editorial Anagrama, Barcelona, 2005, pp. 64-65.

[2] Idem, pp.39-40.

[3] Gonzalez Rodríguez, Sergio, El hombre sin cabeza, Editorial Anagrama, México, 2011, p.75.

 

***

 

Manuel Illanes (Santiago de Chile, 1979). Maestro en Letras Mexicanas por la UNAM. Ha publicado algunos libros de poesía, como Tarot de la carretera (Fuga, Santiago de Chile, 2009), Crónica de Tollan (Piedra de Sol, Santiago de Chile, 2012; La Ratona Cartonera, Cuernavaca, 2013) y Memorias del inframundo (Mantra, Ciudad de México, 2016). Poemas suyos figuran en la antología Residencia temporal: seis poetas chilenos en México (Aldus, Ciudad de México, 2016).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s